Entendemos que los estímulos emotivos visuales han quedado saturados por la altísima competitividad.
Las empresas, en su afán por ganar cuota de mercado, invierten en estrategias de comunicación visual, partidas publicitarias de difícil amortización:
Existe tambén una menor disponibilidad del Ser Humano para captar sonidos a causa del estrés y el aislamiento que provocan las nuevas tecnologías como el móvil y/o el mp3 junto con los ruidos de la Ciudad.
Por todo esto, a finales de los ‘90 se empezó a desarrollar el Neuromarketing consistente en estudiar las reacciones del consumidor ante los distintos estímulos como los colores, tipos de luz o aromas.
En la actualidad, el Marketing Multisensorial intenta influir en el consumidor a través de todos sus canales perceptivos incorporando y combinando la mayor cantidad de sentidos de manera que una marca o empresa pueda identificarse a través de su imagen, música, olor, sabor y tacto.
En este escenario, Aromarketing, propone unirse al Marketing Multisensorial especializándose en el Marketing Olfativo que ataca a la memoria del Sentido más influyente en la decisión de compra: el OLFATO.