Una nueva estrategia - Marketing Olfativo
¿A quién no le gusta comprar un coche y disfrutar del olor a nuevo? ¿Quién puede evitar oler el Play Doh y no remontarse a la infancia? ¿Cuántas veces el olor de las palomitas en el cine nos ha incitado a la compra?
De acuerdo a la empresa Aromarketing España, el Marketing Olfativo es “una ciencia moderna consistente en utilizar aromas específicos en un entorno de negocio con el fin de suscitar las emociones, y con ello influir sobre los comportamientos del consumidor y el ánimo de los empleados.”
El olfato es el sentido con más memoria, evoca recuerdos, conecta directamente con las emociones, y para efectos de marketing puede ser en ocasiones más poderoso que el sentido de la vista.
Los logotipos, según Martin Lindstrom pueden llegar a ser mucho más eficaces y más memorables cuando van de la mano con estímulos para otros sentidos como el oído y el olfato.
“Las compañías han comenzado a descubrir que para lograr nuestro total compromiso emocional, no deben abrumarnos con logotipos sino bombardear fragancias en nuestras narices y música en nuestros oídos”
De ahí que marcas como Abercrombie, Starbucks, The Body Shop, British Airways, Disney, Victoria´s Secret, entre otras, hayan apostado por el Aromarketing.
De acuerdo a Lindstrom algunos otros ejemplos podrían ser:
-Los frascos de Nescafé se han diseñado de manera cuidadosa para que al abrirse liberen la mayor cantidad de olor a café posible.
-Los pañuelos faciales Puffs (de Procter & Gamble) están aromatizados con la fragancia de Vick VapoRub para lograr conectar a las personas con la infancia especialmente con el cuidado de mamá.
-La vainilla presente en la leche materna es uno de los olores más populares en los Estados Unidos, razón por la que Coca Cola lanzó al mercado el sabor vainilla y cereza negra para su bebida.
-Las panaderías en los supermercados que evocan la sensación de hogar y calor familiar, lo cuál nos lleva a consumir productos dirigidos por la emoción, y según estudios el olor a pan recién horneado incrementa las ventas de pan, mantequilla y jamón.
Cabe mencionar que los olores se perciben de distinta manera dependiendo de la raza, la cultura, la edad, el género, etc. En términos generales los olores cítricos producen agradables sensaciones e invitan al consumo, el olor a piel, madera y tabaco es preferido por los hombres y puede aumentar las ventas de ciertos productos, las nuevas generaciones están más acostumbradas a los olores sintéticos (talco, plumones, crayolas) y las generaciones anteriores (<1930) a los olores naturales como el de pasto recién cortado, leña, flores,caballos etc.
Por último y no por menos interesante, en su libro ”Lovemarks” Kevin Roberts cuenta la anécdota de una amiga que intentaba vender su casa y durante un largo período no lo había logrado , por lo que contrato nuevos agentes inmobiliarios los cuáles le sugirieron hornear galletas justo antes de que la gente viniera a conocer la casa en venta. El efecto fue inmediato y la casa se vendió a los primeros visitantes. La asociación del olor a galleta, hizo de una casa en venta, un hogar.
Al parecer muchas marcas y establecimientos todavía subestiman la influencia del papel de los olores en la recordación de sus productos y lugares de venta, que sin lugar a duda podría lograr una ventaja competitiva en sus productos, mejorar la experiencia y la actitud de compra, mejorar la percepción del consumidor hacia la marca e incrementar la atracción de los clientes.
Y es que, bien lo dice Lindstrom, el consumidor puede taparse los ojos y los oídos, dejar de tocar y rechazar un sabor, pero el olor es parte del aire que respira. Es el único sentido que no se puede “apagar”.
Fuente: http://www.vuelodigital.com/2011/02/22/mrketing-olftivo/



