Anosmia, la enfermedad con la que pierdes el olfato

Anosmia, la enfermedad con la que pierdes el olfato

Los detalles son los que hacen que la vida sea más placentera, el olor del café por la mañana, oler la tierra mojada en una tarde lluviosa o quizá ese perfume de una persona especial. Son acciones que podemos disfrutar casi sin darnos cuenta, pero ¿qué pasaría si un día nuestro sentido del olfato desapareciera?

Nuestras actividades cotidianas no serían lo mismo e incluso correríamos algunos riesgos, por ejemplo no podríamos oler si hay una fuga de gas o podríamos comer algún alimento en malas condiciones.

El olfato es uno de los principales sentidos que contribuyen en la percepción multisensorial de nuestro mundo, es por ello que las marcas se preocupan por crear un olor que sea identificable para sus clientes, porque conocen las ventajas que puede traer para su crecimiento, sobre todo en cuanto a la creación de experiencias y fidelización de los clientes, es por ello que la mercadotecnia de sentidos cada vez toma más fuerza.

Pero todo este mundo lleno de olores y sensaciones podría terminar de un momento a otro como consecuencia de una enfermedad llamada anosmia, la cual consiste en la pérdida del olfato ocasionado por una lesión o algún problema de salud. En ocasiones puede ser un trastorno temporal que desaparece cuando el problema de salud se va, sin embargo, también puede ser permanente.

Las consecuencias de perder el olfato son muy variadas, por ejemplo, el sentido del olfato está ligado al sentido del gusto. Si se pierde la capacidad de oler la comida es muy probable que se tengan problemas para saborear la comida por lo que podría haber una ingesta menor de alimento y por lo tanto perder peso y sobre todo los nutrientes que el organismo necesita para estar sano.

La pérdida del olfato también puede tener consecuencias en el estado de ánimo, al eliminarse olores cotidianos como las flores y la comida el cuerpo puede experimentar un estado de tristeza y depresión por la pérdida de esos detalles.

Como también mencionamos pueden poner en peligro la vida de las personas al no poder detectar olores peligrosos como el gas o el humo y alertarlas de un accidente.

Para detectar la anosmia es necesario realizar una investigación de la historia clínica familiar y personal, así como hacer estudios de la cabeza, el cuello y la nariz. En algunos casos también se hacen exámenes para evaluar si se pueden olores ciertos aromas o hay una pérdida total del sentido.

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